Jose J. Ruiz

Perspectivas

Reclutamiento ejecutivo para nearshoring en México: qué está cambiando en 2026

El estado del nearshoring en México en 2026: IED récord, empleo IMMEX en contracción, y por qué el cuello de botella es el liderazgo, no el capital.

Ilustración editorial en vector plano: una figura frente a un puente que conecta una silueta industrial con un skyline urbano, evocando cómo los corredores de nearshoring reconfiguran el reclutamiento ejecutivo en México.

El nearshoring en México llegó a 2026 con una paradoja que cualquier headhunter que trabaje en este espacio tiene que entender: la inversión extranjera directa está en niveles récord, mientras que el empleo manufacturero de exportación lleva más de dos años cayendo. No son señales contradictorias — son la misma historia contada desde dos ángulos distintos, y entenderla bien es la diferencia entre reclutar liderazgo para el nearshoring de 2022 o para el nearshoring real de 2026.

Los números: capital récord, empleo bajo presión

México cerró 2025 con 40,871 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, la cifra más alta jamás registrada en un año y el quinto año consecutivo de crecimiento, según la Secretaría de Economía (SE). Estados Unidos siguió siendo el principal origen de esa inversión, con 15,877 millones de dólares — el 38.8% del total — seguido de España, Canadá, Países Bajos y Japón (SE, vía Mexico News Daily). La manufactura concentró alrededor del 36% de toda la IED recibida en el año.

Al mismo tiempo, el personal ocupado en establecimientos con programa IMMEX acumuló su racha de contracción anual más larga desde que existe el registro — 23 meses consecutivos de caída al cierre de noviembre de 2025, superando incluso el periodo más severo de la crisis financiera de 2008-2010 (INEGI, vía Oil & Gas Magazine). Para marzo de 2026, el personal ocupado total en IMMEX era de 3,164,865 personas, 2.4% menos que un año antes, con las caídas más pronunciadas en fabricación de equipo de transporte y prendas de vestir — sectores golpeados directamente por aranceles estadounidenses al acero, aluminio y producción automotriz (INEGI).

La lectura correcta no es “el nearshoring se está deteniendo”. Es que el nearshoring está madurando de forma desigual: el capital sigue llegando a un ritmo histórico, pero se está concentrando en menos plantas, más automatizadas, con mayor valor agregado por trabajador — no en la expansión de empleo de manufactura de bajo costo que caracterizó la primera ola de maquila hace dos décadas.

El Bajío como corazón manufacturero, no como periferia

El corredor del Bajío — Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Aguascalientes — se ha consolidado como el centro de gravedad del nearshoring mexicano, particularmente para manufactura automotriz avanzada. Querétaro captó 8,131 millones de pesos en solo diez proyectos de inversión durante el primer trimestre de 2026, con una generación estimada de 3,479 empleos de alta especialización — no empleo de línea de ensamblaje, sino puestos técnicos calificados (SEDESU Querétaro, vía Cluster Industrial). Ese patrón — menos proyectos, más inversión por proyecto, más especialización por empleo — se repite en Guanajuato y San Luis Potosí, y confirma que la región está migrando hacia manufactura de mayor sofisticación, no hacia más volumen de línea de producción básica.

La inversión de origen asiático también sigue creciendo en la región, aunque desde una base todavía modesta frente a Estados Unidos: la inversión china acumulada en México entre 2017 y 2024 fue de apenas 2,300 millones de dólares en cifras oficiales — 1.2% del total de IED del periodo, frente al 40% que representó Estados Unidos —, aunque estimaciones independientes de firmas como Rhodium Group sugieren que la inversión real, incluyendo estructuras vía terceros países, es sustancialmente mayor (Dallas Fed). Los fabricantes surcoreanos y chinos de autopartes y electrónica siguen anunciando presencia en el Bajío, generalmente vía inversión greenfield directa en el sector automotriz.

El bottleneck real: liderazgo bilingüe senior, no sitios ni capital

Después de años cubriendo mandatos de manufactura en México, la conclusión es consistente: encontrar terreno industrial, incentivos fiscales o incluso capital para construir una planta ya no es el obstáculo principal para una empresa que quiere hacer nearshoring en México. El obstáculo es encontrar a la persona que puede dirigir esa planta — bilingüe, capaz de operar con la disciplina de reporte que exige una matriz extranjera, y al mismo tiempo capaz de liderar una fuerza laboral mexicana bajo la realidad regulatoria y sindical local.

Este déficit de liderazgo se agrava por el mismo fenómeno que muestra la contracción de empleo IMMEX: muchas plantas que llegaron durante la primera ola de nearshoring de 2021-2023 hoy están en fase de optimización, no de expansión — lo que significa que el mercado de directores de planta y VPs de operaciones con experiencia real en escalar (y no solo mantener) una operación mexicana es más escaso de lo que sugeriría el volumen de inversión anunciada.

Los mandatos más frecuentes que estamos viendo en este espacio incluyen director de planta con experiencia previa en arranque de operaciones (no solo administración de una planta madura), VP de cadena de suministro capaz de navegar la creciente complejidad de certificación de origen bajo el T-MEC, y country manager para operaciones que combinan manufactura con funciones comerciales o de distribución regional.

El T-MEC 2026 añade otra capa de complejidad al perfil

La revisión conjunta del T-MEC, que formalmente inicia el 1 de julio de 2026 según establece el Artículo 34.7 del tratado, está generando presión adicional sobre las reglas de origen automotriz — con propuestas en discusión para elevar el contenido regional requerido del 75% actual hacia cifras cercanas al 82%, además de mayor escrutinio sobre el trazado de origen de acero y aluminio (CSIS). Cualquier ejecutivo que lidere una operación de manufactura orientada a exportación en México hoy necesita entender estas reglas a nivel operativo — no como un tema exclusivo del departamento legal o de comercio exterior — porque el margen de error en certificación de origen se está reduciendo.

Qué debe buscar una empresa en su headhunter de nearshoring

Contratar un headhunter para mandatos de nearshoring exige verificar tres cosas: presencia real en el Bajío y la frontera norte, no solo en Ciudad de México; experiencia reciente colocando directores de planta o VPs de operaciones en el sector específico del cliente (automotriz no es lo mismo que electrónica, y ninguno de los dos es igual a alimentos y bebidas); y comprensión operativa del régimen IMMEX y de las implicaciones del T-MEC, más allá del vocabulario superficial.

Puedes revisar nuestra cobertura completa de búsqueda ejecutiva en México, incluyendo el corredor del Bajío y la frontera norte, además de plazas como Monterrey y Guadalajara que alimentan buena parte del liderazgo técnico de esta industria.

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