Jose J. Ruiz

Perspectivas

Instinto, juicio y la pausa del liderazgo en entornos VUCA

El instinto da velocidad pero arriesga una falsa familiaridad; el juicio crea la pausa que los líderes necesitan para dar sentido y actuar con sabiduría en momentos VUCA. A medida que crecemos, aprendemos…

·
Instinct, Judgment, and the Leadership Pause in VUCA

El instinto da velocidad pero arriesga una falsa familiaridad; el juicio crea la pausa que los líderes necesitan para dar sentido y actuar con sabiduría en momentos VUCA.

A medida que crecemos, aprendemos, desarrollamos habilidades y acumulamos experiencias, resolver problemas parece volverse más sencillo. Las situaciones que alguna vez resultaron intimidantes comienzan a adquirir una textura familiar. Nuestra caja de herramientas de problemas conocidos se expande conforme encontramos más patrones, y nuestra caja de herramientas de técnicas de resolución se fortalece conforme practicamos aplicarlas. La combinación de experiencia y herramientas mejora nuestra capacidad de resolver retos al trazar paralelismos con situaciones anteriores. Cuando entramos a un restaurante, normalmente encontramos el baño sin necesidad de preguntar. Notamos patrones de distribución, señales sutiles y señalización que hacen eco de experiencias pasadas. Extrapolamos a partir de soluciones previas, de encuadres familiares de los retos, para replantear en el contexto actual y resolver.

https://youtu.be/5oHnEV-pI6Y?si=HYjBFicKP1JukITN

Hay una comodidad en este proceso. La familiaridad de aplicar marcos y soluciones pasadas crea una pequeña sensación de certeza, incluso cuando el problema es nuevo. El ciclo de encuadrar → resolver → replantear → resolver se convierte en un ritmo de mejora continua y crecimiento incremental. Dentro del ciclo DOES de Diseñar, Organizar, Ejecutar y Sostener (Design-Organize-Execute-Sustain), gran parte de esto ocurre en el espacio del encuadre. Los roles de diseño y organización apoyan la ejecución mediante marcos, estructuras e innovación incremental. Este es el terreno de la mejora continua, donde la estabilidad nos permite apoyarnos en soluciones conocidas.

Pero no todos los problemas ceden ante marcos familiares. Eventualmente, surgen eventos y cambios contextuales que interrumpen el ciclo de encuadrar y resolver. Estas rupturas exponen los límites de nuestros problemas y herramientas conocidos. Las variables cambian más rápido de lo que podemos rastrearlas. Las distinciones se difuminan. Las interdependencias se multiplican. Las rutas futuras se vuelven inciertas. Este es el terreno de lo VUCA: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. En esos momentos, la comodidad de los marcos pasados puede convertirse en una trampa. Las mismas estructuras y sistemas que alguna vez apoyaron la resolución comienzan a limitarla. Las personas se encuentran resolviendo en ausencia del conocimiento, las habilidades o la experiencia relevantes. Estos son momentos dominados por lo VUCA.

El trabajo de dar sentido (sense-making)

La primera pregunta en un entorno VUCA siempre es: ¿qué está sucediendo? Este es el trabajo de dar sentido, dominado por la volatilidad y la ambigüedad.

  • La volatilidad significa que las variables son desconocidas o cambian demasiado rápido para estabilizarse. El instinto responde de inmediato, detectando señales, anomalías o peligro. El juicio interviene para nombrar las variables, para clarificar qué está realmente en juego.
  • La ambigüedad significa que las distinciones no son claras. El instinto salta a interpretaciones intuitivas —“ya he visto esto antes”— mientras que el juicio distingue diferencias, resistiéndose a un cierre prematuro.

El dar sentido saca a la superficie las variables y clarifica las distinciones. Sin esto, los líderes no pueden avanzar hacia el trabajo más profundo de la interpretación.

Dar significado: ¿qué significa esto?

Una vez que la volatilidad y la ambigüedad se han clarificado parcialmente, el reto se traslada hacia dar significado. Aquí dominan la complejidad y la incertidumbre.

  • La complejidad significa demasiadas interdependencias como para reducirlas fácilmente. El instinto esboza conexiones con rapidez, detectando analogías y patrones emergentes. El juicio mapea el sistema, poniendo a prueba bucles causales e interacciones.
  • La incertidumbre significa que los resultados y los futuros son impredecibles. El instinto proyecta hacia adelante con escenarios viscerales, improvisando acción en medio de la niebla. El juicio resiste el atajo de un solo marco y desarrolla escenarios estructurados, explorando rangos de posibilidad.

Dar significado no resuelve la incertidumbre; la interpreta. Ofrece un campo de significados, direcciones e implicaciones posibles.

Encuadrar y resolver

Del dar significado surge el encuadre. Los líderes preguntan: ¿qué necesitamos resolver? El instinto encuadra rápidamente, reduciendo la complejidad a imperativos urgentes: “este es un tema de supervivencia”. El juicio encuadra de manera deliberada, clarificando prioridades e identificando el problema estratégico que debe resolverse.

Una vez encuadrado, la resolución se vuelve posible. El instinto impulsa la experimentación y la improvisación rápidas. El juicio aporta planes estructurados, disyuntivas y acción sostenible. Juntos forman un ritmo: el instinto da tracción, el juicio da profundidad.

El riesgo del instinto

El instinto es un aliado poderoso en lo VUCA. Aporta velocidad, tracción y confianza en momentos en que esperar podría resultar costoso. Pero el instinto también es propenso a trampas fenomenológicas —la tendencia del cerebro a comprimir realidades nuevas en guiones familiares.

Consideremos al hombre que despierta por ruidos en su casa durante la noche. Su instinto interpreta la volatilidad y la ambigüedad como peligro: un intruso. Toma su arma y baja las escaleras, tenso y alerta. Una sombra se abalanza hacia él, y el instinto grita: dispara. El guion es familiar —amenaza, defensa, supervivencia. Pero en la más breve pausa, el juicio interviene. Registra el movimiento, la forma, el sonido. No es un intruso. Es su hija, aterrorizada por los mismos ruidos, corriendo en busca de consuelo. El instinto casi llevó a la tragedia. El juicio salvó una vida.

Este es el riesgo del instinto en lo VUCA: la ilusión del reconocimiento. Nuestro cerebro insiste, “ya he visto esto antes”, cuando en realidad las variables, las distinciones y las interdependencias son distintas. El instinto ofrece certeza donde no la hay.

La disciplina del juicio

En momentos dominados por lo VUCA, los líderes a veces deben soltar el instinto para dar espacio al juicio. Esto no significa rechazar el instinto por completo. Significa construir la disciplina de hacer una pausa, de resistir la falsa familiaridad, y de permitir que el juicio saque a la superficie nuevas variables y nuevos significados.

  • El dar sentido con juicio pregunta: ¿qué es genuinamente nuevo aquí? ¿Qué variables nos estamos perdiendo?
  • El dar significado con juicio pregunta: ¿qué más podría significar esto? ¿Qué futuros alternativos debemos considerar?

La pausa entre el instinto y el juicio no es indecisión. Es liderazgo.

Starbucks: instinto vs. juicio en la práctica

Esta dinámica se manifestó en Starbucks en 2018, cuando dos hombres afroamericanos fueron arrestados en una tienda de Filadelfia mientras esperaban a un amigo. El instinto inicial dentro de la empresa fue encuadrar el incidente como un “problema de servicio al cliente”. Parecía familiar —una disputa entre clientes y personal. La solución instintiva fue manejarlo como una falla de servicio.

Pero este encuadre era falso. La situación no era sobre servicio; era sobre raza, equidad y cultura. El liderazgo de Starbucks tuvo que soltar el instinto y permitir que el juicio replanteara la situación. La empresa reconoció el significado más profundo —que el incidente golpeaba la identidad misma de la marca como un “tercer lugar” de pertenencia. La solución requirió respuestas sistémicas: cerrar tiendas para capacitación sobre sesgo racial, cambiar políticas y abordar abiertamente la equidad como un tema cultural.

Al igual que el padre que hace una pausa antes de jalar el gatillo, Starbucks tuvo que interrumpir el instinto. El juicio le permitió a la empresa involucrarse en el dar sentido a nivel de la volatilidad y la ambigüedad (¿qué pasó?), y luego en el dar significado a nivel de la complejidad y la incertidumbre (¿qué significa esto para nuestra cultura y nuestra marca?). El encuadre pasó de “arreglar el servicio” a “atender el sesgo sistémico”. La resolución pasó de incremental a transformacional.

Una escala de VUCA y SMFS

El mismo ciclo aplica en distintos niveles:

  • Un barista enfrenta micro-VUCA cuando un cliente está insatisfecho. El instinto guía una respuesta rápida —rehacer la bebida, ofrecer un pan gratis. El juicio apoya la escalación cuando los patrones sugieren problemas sistémicos.
  • Un gerente de tienda enfrenta meso-VUCA cuando surgen múltiples quejas. El instinto sugiere recapacitación; el juicio replantea el reto como consistencia entre turnos, cadena de suministro y rotación de personal.
  • Un CEO enfrenta macro-VUCA cuando la identidad misma de la marca se ve interrumpida. El instinto impulsa acciones simbólicas rápidas; el juicio replantea el reto como cultural y estratégico, requiriendo un cambio sistémico.

En cada nivel, el instinto y el juicio interactúan de manera distinta. En primera línea, domina el instinto. A nivel ejecutivo, el juicio debe liderar, con el instinto aportando movimientos catalíticos.

La pausa del liderazgo

El hilo conductor a través de las escalas es la pausa —el espacio donde el instinto se pone a prueba, se replantea y, a veces, se suelta. El instinto es vital para la tracción. El juicio es vital para la profundidad. Juntos, permiten a los líderes navegar la volatilidad y la ambigüedad, interpretar la complejidad y la incertidumbre, y finalmente encuadrar y resolver con claridad.

El liderazgo en entornos VUCA no se trata de certeza. Se trata de resistir la ilusión de “ya hemos visto esto antes” y de abrazar la disciplina de dar sentido y dar significado. Se trata de crear la pausa donde el juicio atempera al instinto —ya sea en una crisis personal en casa o en la identidad cultural de una marca global.

En esa pausa reside la diferencia entre el error de reconocimiento y la claridad, entre la reacción y el liderazgo, entre el daño y el crecimiento.