Jose J. Ruiz

Perspectivas

Cómo la fluidez puede moldear su liderazgo

Cómo la fluidez puede moldear su liderazgo. Por Jose Ruiz | Alder Koten. Publicado originalmente en Forbes.com. La definición de "liderazgo" varía de un experto a otro…

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Fluid Leadership

Cómo la fluidez puede moldear su liderazgo

Por Jose Ruiz | Alder Koten

Publicado originalmente en Forbes.com

La definición de “liderazgo” varía de un experto a otro, incluso de una persona a otra. Y un buen líder en una cultura puede no serlo en otra, a menos que se hagan ciertos ajustes. Esto se debe a que el liderazgo no está escrito en piedra. Es una construcción social, y no existe una fórmula única que garantice el resultado de un liderazgo determinado.

En otras palabras, el liderazgo es, por definición, fluido. Un líder no puede forzar un estilo de liderazgo particular si este no produce ningún resultado favorable. Un líder debe adaptarse o perecer, algo que depende en gran medida de si hay cambio o no, de los riesgos, las prioridades, la complejidad técnica, la existencia o no de una crisis, las personas que se lideran, y otros factores.

Sin embargo, no todos los líderes son conscientes de esta “fluidez” en el liderazgo. Puede que consideren un estilo de liderazgo específico como su estilo principal, cuando en realidad este se forma y se transforma después de cada situación, crisis o cambio.

Los cuatro estilos de liderazgo más comunes son el autoritario, el democrático, el afiliativo y el de coaching. Un líder fluido sabe cuándo utilizar cada uno de estos estilos, lo cual depende de diversas variables.

Ahora bien, suponiendo que usted sea un líder al frente de un equipo que atraviesa cambios, ¿cómo puede mejorar su liderazgo fluido para responder a la necesidad presente? ¿Cómo puede este ir moldeando su liderazgo en el camino y hacia el futuro?

Primero, sea consciente de lo que hace y de cómo se comporta como líder.

La consciencia plena es clave para el éxito, incluido el éxito como líder. Cuando actúa con consciencia, usted sabe lo que hace, cómo afecta su acción a los demás y a usted mismo, y qué tipo de impacto —de corto y largo plazo— tiene sobre la organización. Esta consciencia elevada también le brinda la herramienta necesaria para aplicar un estilo de liderazgo específico en cada momento.

Segundo, aprenda de los demás, incluidas las personas que usted lidera.

Cuando tiene la humildad suficiente para aprender de otros, transfiere momentáneamente la carga del liderazgo hacia ellos. Cuando decide poner en práctica lo aprendido, retoma el mando. Ser flexible respecto de quién, qué, cuándo, dónde y por qué aprende es, en sí mismo, una forma de fluidez.

Tercero, pida a los demás que le den retroalimentación.

Pídale a las personas de su entorno que aporten opiniones, ideas, sugerencias y cualquier retroalimentación que consideren pertinente. De esta manera, podrá observar si su liderazgo está funcionando o no. Además, estará en condiciones de corregir aquellas áreas que requieran atención. Esto le permite ser fluido en beneficio de la organización, a partir de los aportes de otros.

Cuarto, mantenga la mirada puesta en los objetivos finales.

Como un jugador de basquetbol, su mirada debe permanecer en la canasta, con el objetivo final de anotar la mayor cantidad de veces posible. Sin embargo, también como un jugador de basquetbol, debe estar consciente de dónde está el balón. Atraparlo, driblarlo, pasarlo a otros compañeros de equipo y mantenerse enfocado en todo momento. Como un jugador de basquetbol, usted es flexible. A veces dribla y anota; a veces solo defiende y pasa el balón.

Quinto, asuma los riesgos y priorice adecuadamente.

Un buen líder comprende los riesgos involucrados y establece prioridades con criterio. Mitiga los riesgos, pero se mantiene enfocado en ejecutar con base en dichas prioridades.

Ser fluido en el liderazgo lo transforma a usted desde adentro hacia afuera. Le permite ser más consciente de lo que otros piensan, sienten y hacen, y de cómo esto lo afecta a usted y, a su vez, a la organización. Se convertirá en un líder genuinamente fluido cuando llegue al punto de sentirse cómodo siendo flexible y con la suficiente confianza en sí mismo para evitar los llamados actos de liderazgo obstaculizados por el ego.