Perspectivas
¿Está usted a punto de ser desplazado por la inteligencia artificial?
Quienes se especializan en un "cómo" son más vulnerables a la disrupción que quienes se especializan en un "qué", porque su experiencia suele estar ligada a una tecnología o metodología específica que puede volverse obsoleta conforme surgen nuevas tecnologías…
Quienes se especializan en un “cómo” son más vulnerables a la disrupción que quienes se especializan en un “qué”, porque su experiencia suele estar ligada a una tecnología o metodología específica que puede volverse obsoleta conforme surgen nuevas tecnologías.
Phil Tippett es un reconocido animador de stop-motion que trabajó en algunas de las películas más famosas de los años ochenta y noventa, entre ellas Star Wars, Indiana Jones y RoboCop. Era considerado un maestro de su oficio. Sin embargo, cuando Steven Spielberg lo contrató para trabajar en Jurassic Park, enfrentó un desafío completamente nuevo: crear dinosaurios realistas mediante una tecnología digital emergente.
Tippett y su equipo llevaban meses trabajando en la animación stop-motion de los dinosaurios de Jurassic Park cuando Industrial Light and Magic (ILM), la compañía de efectos especiales fundada por George Lucas, le mostró a Spielberg una prueba de un dinosaurio digital creado mediante imágenes generadas por computadora (CGI). La prueba mostraba un Tiranosaurio Rex completamente renderizado, caminando por un campo a plena luz del día. Phil quedó atónito al verlo.
De pronto, las técnicas de stop-motion que Tippett había pasado años perfeccionando parecían anticuadas frente a la nueva tecnología digital. Spielberg decidió optar por los dinosaurios digitales, y Tippett quedó devastado. Había dedicado meses al proyecto, solo para que su trabajo quedara obsoleto casi de la noche a la mañana. Tippett describe a Spielberg como una persona muy compasiva. Después de proyectar la primera toma digital del T-Rex, Spielberg le preguntó cómo se sentía. Tippett respondió: “Me siento extinto”, y Spielberg le dijo: “Esa es una gran frase; la voy a incluir en la película”.
Conforme escuchamos hablar de ChatGPT y del uso creciente de la inteligencia artificial, resulta esencial reflexionar sobre cómo nos definimos a nosotros mismos e identificar qué es realmente lo que nos hace destacar. En materia de disrupción, es más fácil ser desplazado si la experiencia propia radica en un “cómo” que en un “qué”. Permítame explicar por qué.
Quienes se especializan en un “qué” se enfocan en un dominio o industria específica, y poseen un entendimiento profundo de la materia. Han acumulado conocimiento y experiencia que les permite aportar perspectivas y expertise valiosos en su campo. Por ejemplo, un médico especializado en un área particular de la medicina puede tener un entendimiento profundo de su disciplina, y sería sumamente difícil para alguien más desplazarlo.
Por otro lado, quienes se especializan en un “cómo” se enfocan en un proceso o método particular de hacer las cosas. Han desarrollado experiencia en una habilidad o técnica específica que puede aplicarse en distintos dominios. Por ejemplo, un desarrollador de software especializado en un lenguaje de programación particular puede haber desarrollado una experiencia considerable; sin embargo, esa experiencia puede ser más fácil de replicar que la de alguien especializado en un dominio específico.
Es más sencillo desplazar a quienes se especializan en un “cómo”, porque su experiencia suele estar ligada a una tecnología o metodología específica que puede volverse obsoleta conforme surgen nuevas tecnologías. Por ejemplo, si aparece una nueva tecnología capaz de realizar la misma función que aquella en la que se especializan, su experiencia puede volverse menos relevante. En contraste, quienes se especializan en un “qué” tienen un entendimiento más profundo de su dominio, y se requeriría un cambio mucho más significativo en la industria o el sector para desplazarlos.
Quienes se especializan en un “cómo” son más vulnerables a la disrupción que quienes se especializan en un “qué”, porque su experiencia suele estar ligada a una tecnología o metodología específica que puede volverse obsoleta conforme surgen nuevas tecnologías.
Al final, lo que importa para Tippett es que él se definía por lo que hacía, no por cómo lo hacía. Era reconocido como animador. Lo que hacía era animar y dirigir animación. Cómo lo había hecho, hasta ese momento, era mediante stop-motion.
Sin embargo, Tippett no quedó completamente fuera del proyecto. Spielberg reconoció su talento y le pidió que permaneciera como “supervisor de dinosaurios” para la película. Él supervisó la creación de los dinosaurios digitales y se aseguró de que lucieran lo más realistas posible. Tippett trabajó de cerca con el equipo de ILM para ayudarlos a comprender los movimientos y el comportamiento de los dinosaurios, de modo que pudieran crear animaciones precisas.
Finalmente, Jurassic Park se convirtió en un éxito enorme, gracias en buena medida a los innovadores efectos digitales creados por ILM. Tippett continuó trabajando en muchas otras películas, pero la experiencia de haber sido desplazado por una nueva tecnología dejó en él una huella duradera. Más adelante afirmó que esa experiencia le enseñó a mantenerse abierto a nuevas ideas y a nunca volverse complaciente en su trabajo.